Uno de los aspectos más sorprendentes del mundo cuántico es que una partícula, por ejemplo un electrón, es también una onda, lo que significa que existe en muchos lugares al mismo tiempo.
En un nuevo estudio, publicado hoy en Nature, investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias aprovechan esta propiedad para desarrollar un nuevo tipo de herramienta -el microscopio cuántico de torsión - que puede crear nuevos materiales cuánticos y, al mismo tiempo, observar la naturaleza cuántica más fundamental de sus electrones. Los hallazgos del estudio pueden servir para crear materiales electrónicos con funcionalidades sin precedentes.
El QTM consiste en la «torsión» o rotación de dos capas de material atómicamente finas una respecto a la otra. En los últimos años, esta torsión se ha convertido en una fuente importante de descubrimientos. Comenzó con el descubrimiento de que colocar dos capas de grafeno, láminas cristalinas de carbono de un átomo de grosor, una encima de la otra con un ligero ángulo de torsión relativo, da lugar a un «sándwich» con propiedades nuevas e inesperadas.
El ángulo de torsión resultó ser el parámetro más crítico para controlar el comportamiento de los electrones: cambiarlo sólo una décima de grado podría transformar el material de un superconductor exótico en un aislante no convencional.
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Juan Carlos Luengo Sánchez 1º M
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