Se parece a otros ataques de ransomware, pero, a diferencia de estos, no busca el pago de un rescate, sino simplemente inhabilitar los equipos.
Está diseñado para parecerse a otros programas de ransomware (programas que bloquean o cifran los datos de un ordenador hasta que la víctima paga un rescate) pero carece de un mecanismo de rescate, su objetivo es destruir e inhabilitar dispositivos. El malware descubierto por Microsoft se instala en el sector de arranque de los ordenadores que logra infectar y muestra un aviso similar a los de otros programas de ransomware, exigiendo el pago de 10.000 dólares en bitcoin para recuperar los archivos del equipo. Un segundo programa, que se ejecuta justo después de la infección, sobrescribe la mayoría de archivos en el disco duro de la máquina, haciendo imposible recuperarlos. Después de sobrescribir el contenido, el software cambia también el nombre de cada archivo con una extensión de cuatro bytes aparentemente aleatoria.
Lucía Vicente Rodríguez 2ºM
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