Aparte de una gran ensaladera que, según la familia, tiene una cara sonriente, todavía no se sabe exactamente qué es todo lo que nos quieren subastar Marina y Florian con la colaboración de Sotheby’s. Esta icónica casa sabe lo que hace: el año pasado ya adjudicó el primer cuadro de Picasso con versión digital NFT.
Básicamente, aquella versión NFT era una simple copia digital creada con un escáner llamado Looking Glass. El escáner usa un microscopio e inteligencia artificial para capturar cada “micrón” de la superficie del cuadro, que luego se encripta usando la misma tecnología que hace posible Ethereum o Bitcoin. La copia encriptada NFT es única y, básicamente, dice que el dueño del cuadro físico también es dueño de la copia digital. Supongo que para que la cuelgue en su casa digital del metaverso (qué es lo que esto significa realmente es un misterio).
No se sabe cuál será el componente NFT de la subasta del menaje y obras Picasso esta vez. Los agentes de prensa de Marina y Florian, dice la AP, afirman que será el recopetín de la innovación y marcará “la entrada del gran maestro en el juego” de los NFT, aunque mal vamos si empezamos mintiendo: esto es patentemente falso. Primero por la subasta descrita arriba. Segundo porque, en julio de 2021, un banco suizo vendió acciones de un cuadro de Picasso en forma de certificados NFT. Es decir, esos certificados NFT son participaciones en la propiedad de un cuadro real, como si fueran acciones de una empresa. Pero, en vez de estar impresas en papel o existir en un registro público, cada acción tiene formato digital encriptado y su propiedad puede ser vendida de persona a persona por internet.
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Pablo Lima Orrego 2*L
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