La última tendencia en el mundo del ejercicio es el espejo de fitness inteligente, con 180 cm de altura o más, con un ordenador incorporado y la capacidad de conectarse a internet, funcionando como una pantalla. La idea es que, al mismo tiempo que observas tu reflejo, te conectes con un entrenador online, que te observará a través de las pantallas del espejo para corregir tus movimientos. Los usuarios pueden elegir clases individuales o en grupo, en vivo o en diferido, y con una variedad de actividades que van desde las pesas al pilates, pasando por el cardio y el yoga.
Aunque en los dispositivos más simples, el audio y video son unidireccionales, pudiendo ver y escuchar al entrenador, pero no pudiendo el entrenador verte a ti. Además, en esta versión, las lecciones están recopiladas en una biblioteca de vídeos, con los ejercicios transmitidos, no pudiendo optar por las clases en vivo. Por norma general, el precio no varía demasiado de una versión a otra, situándose en torno a los 1.300$, a lo que hay que sumarle una suscripción mensual.
Otra modalidad es la de los espejos con pantalla táctil, que incorporan una inteligencia artificial y numerosos sensores, los cuales sirven para corregir ellos mismos los movimientos del usuario mediante sugerencias, prescindiendo del entrenador.
La empresa Vaha fue la primera en fabricar esta tecnología, describiendolo como un dispositivo “que ofrece sesiones de inmersión totalmente personalizadas para la salud del cuerpo, la mente y la nutrición”. Compañías de la competición se unen a la reivindicación de sus dispositivos, afirmando que permiten al usuario “ajustar su forma (o posición), para que obtenga los beneficios óptimos del ejercicio de fuerza y minimizar los errores de forma que puedan derivar en lesiones”. Por otra parte, el Dr. Anthony Papathomas, psicólogo deportivo, resalta las complicaciones del invento: “Desde una perspectiva psicológica, hacer ejercicio frente a su reflejo puede proporcionar información importante; por ejemplo, sobre la técnica de carrera o la forma de levantar pesas. También puede atraer las motivaciones estéticas de las personas para hacer ejercicio: puedes ver los músculos en acción y eso puede ser gratificante. Mi preocupación radica en cómo se sienten las personas con inseguridades al respecto. Puede ser un problema para aquellos que son nuevos en el ejercicio y buscan cambiar su estilo de vida. Incluso para los que hacen ejercicio regularmente, sabemos que hay muchos que experimentan dismorfia corporal o trastornos de la alimentación, y para ellos, ver un reflejo a lo largo de su ejercicio puede ser preocupante”.
Por otra parte, y sumándose a las preocupaciones del Dr. Papathomas, encontramos en el mercado la aparición de los espejos de bienestar inteligentes, que evalúan la piel y la salud del usuario, mediante cámaras y sensores luz infrarroja y ultravioleta. Analizan de esta forma a la persona para después sugerir una serie de rutinas de cuidado.
Estos espejos, al igual que los deportivos, pueden ser muy útiles para mejorar la imagen, pero encierran problemas inevitables con la autoestima. Por ello, se deben valorar las ventajas y desventajas del producto antes de adquirirlo, teniendo en cuenta que con innovaciones como esta no podemos apoyarnos en la experiencia.
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David Sánchez Olayo, 2ºL.
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