Un grupo de científicos de la Universidad Johannes Kepler de Linz (Austria) ha creado una tinta biodegradable a partir de azúcar, gelatina, ácido cítrico y glicerol para imprimir robots blandos en 3D con sensores integrados, capaces de estirarse hasta seis veces su longitud original.
Esta nueva tecnología sería útil para el desarrollo de robots que puedan recorrer el cuerpo humano distribuyendo medicamentos o reparando el tejido dañado.
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