Lo llaman sol artificial porque es la misma fuente de energía que utiliza nuestra estrella más cercana. Es uno de los avances de la ciencia más prometedores y responde al nombre técnico de fusión nuclear: una energía prácticamente limpia que las grandes potencias llevan persiguiendo durante décadas. Tanto es así que hace cincuenta años se decía que solo quedaban cincuenta para lograrlo…Parece, no obstante, que ya estamos más cerca. Entre otras cosas porque China acaba de batir el récord de reacción de fusión nuclear más prolongada: 120 millones de grados Celsius durante 101 segundos.
Para llevar a cabo el proceso es preciso aplicar una presión y una temperatura muy elevadas, lo suficiente para que el combustible se convierta en un plasma extremadamente caliente. Los átomos deben colisionar entre sí a una temperatura de al menos cien millones de grados Celsius y, a la vez, con una presión suficiente para acercarlos tanto como para que la fuerza de atracción nuclear supere a la repulsión eléctrica.
Para conseguir estas condiciones extremas se recurre a campos magnéticos y poderosos rayos láser que se concentran sobre el combustible. Una vez alcanzado el estado de plasma ultracaliente hay que seguir añadiendo combustible y, a la vez, lograr contener la elevada emisión de calor sin destruir el reactor. Por supuesto, no existe ningún material capaz de soportar cien millones de grados Celsius sin fundirse instantáneamente. Y ahí es donde entra en juego el confinamiento del plasma, que se alcanza por medio de distintos tipos de reactores detallados al final del artículo.
Gema Vicente Sánchez 2ºM
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