El Instituto Tecnológico de California se ha basado en las espinacas para desarrollar un proyecto tecnológico que convierte el dióxido de carbono en abono orgánico para las plantas. Así, se combate el calentamiento global y a la vez se producen fertilizantes de una manera ecológica y sostenible.Lo que han hecho fundamentalmente es crear cloroplastos artificiales.A partir de los cuales, al final del desarrollo producen glicolato, un compuesto empleado en fertilizantes.
Además de la producción de fertilizantes, la nueva técnica abre la puerta a otras estrategias. Por ejemplo, sería posible aprovechar este tipo de fotosíntesis para generar compuestos químicos para la industria farmacéutica. O incluso desarrollar plantas modificadas genéticamente para absorber diez veces más dióxido de carbono y que luego se empleasen en la producción de biocombustibles.
Gema Vicente Sánchez 1º BACH M
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