La biometría revolucionando el mundo


La cara se lleva siempre puesta, no como el DNI, o el pasaporte; esta es la propuesta de la multinacional Thales.







Hoy, cuando alguien va a volar puede embarcar y entrar al avión sin hablar con nadie, en determinados vuelos. La forma habitual de acceso aquí, es una puerta que con las últimas tecnologías de reconocimiento facial identifican al pasajero. Si coinciden estos datos, el pasajero accede directamente al avión.


El objetivo de Thales es usar la biometría para identificar esos aspectos que nos hacen únicos. Este sistema toma medidas y datos de varios rasgos conductuales o físicos intrínsecos de una persona para reconocerle de forma inequívoco. Así, se está usando ya para facilitar numerosos trámites que hasta ahora requerían mucho tiempo.


El paso previo ya está instalado; las egates: puertas que te identifican y te permiten o no pasar los tornos en una estación de metro. También sirve para el acceso en los aeropuertos a la zona de seguridad como paso previo al embarque. Habrá 130 egates en España en los próximos meses, contando ya con las 17 en Bilbao y 30 en Valencia. Estos sistemas también están activos en Francia y en países como Suiza, Ghana, Ucrania, Omán y Colombia. 


Si existen problemas, como con todo, siempre habrá alguien de seguridad para confirmar los datos; pero la tecnología agiliza el embarque.


Huella dactilar


Ya podemos acceder a numerosos dispositivos con nuestra huella dactilar, por lo que no debe sorprendernos las nuevas tarjetas de crédito desarrolladas por esta compañía, ya en funcionamiento en un banco de Reino Unido y en otro de Italia.


Los responsables aseguran que es igual de seguro que las actuales, pero más cómoda, porque sólo con apoyar el dedo en el chip, la tarjeta te reconocerá como propietario y hará el pago. Ya no será necesario memorizar el PIN. La tarjeta reconoce al propietario en más del 95%, inferior al error de lectura de los teléfonos actuales. 


El proceso parece sencillo; el banco envía al usuario la tarjeta y un pequeño aparato para que la active él directamente con un código y su huella dactilar.





Cámaras anti-fraude





Otro de los productos que han mostrado estos días ha sido Liveness detection, un software que se puede incorporar a cualquier tipo de sistemas de identificación biométrica. A través de una cámara, este dispositivo toma distintas medidas del rostro y capta pequeñas señales típicas de un ser vivo. Lo que consigue es averiguar que lo que tiene delante es una persona de carne y hueso viva, y no cualquier otra cosa. 


Así, por ejemplo, un smartwatch sólo funcionará si lo usa su legítimo propietario, ya no habrá contraseña que hackear.


La compañía está inmersa ahora, además, en la segunda revolución cuántica. Su investigación en este campo pretende mejorar el transporte aéreo, el espacio, la defensa y la seguridad. La física cuántica ayuda a mejorar los resultados exponencialmente; es el Harry Potter de la física, asegura uno de los miembros de la compañía.





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Javier Jaramago Ledo 4ºB

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